Previamente al Rallye de Ferrol tuve la ocasión de asistir a una reunión entre las partes implicadas en el Campeonato de España de Rallyes, convocada por la Real Federación Española de Automovilismo con el fin de valorar la situación del certamen y buscar mejoras para el futuro del mismo. Una iniciativa muy loable que espero repercuta en el bien del campeonato.
De todo lo expuesto quedó claro que estamos muy lejos de la situación ideal, en parte por la crisis económica que nos afecta a todos, pero también por la falta de medidas concretas que permitan a todos los implicados más facilidades para poder practicar nuestro deporte.
Sin querer olvidar a los organizadores de los distintos rallyes, que cada vez tienen más difícil sacar adelante sus pruebas, está claro que sin participantes no puede haber carreras y que en nuestro campeonato las listas de inscritos son cada vez más cortas, tal como también hemos visto en el pasado Rallye Príncipe de Asturias.
Es evidente que el mayor problema para los pilotos es el económico, pero en un campeonato en el que la inmensa mayoría de participantes son amateurs que se pagan ellos mismos sus participaciones lo es también el desánimo que reina entre la mayoría, debido a la sensación de que demasiados costes recaen sobre ellos. Y, aplicando el sentido común, no hay más solución que buscar medidas para rebajar sus costes, pero también para intentar generarles ingresos.
Así pues, en la situación en la que nos encontramos, hay que ser valiente y aplicar urgentemente medidas de “recorte” de costes para organizadores y pilotos, pese a que ello pueda parecer un paso atrás en nuestros rallyes. Quizás haya que participar con vehículos menos costosos, hacer rallyes más cortos o incluso reducir el número de pruebas puntuables, pero lo primero que hay que hacer es evitar que alguien tenga demasiados ingresos mientras otros tienen demasiados gastos, equilibrando el esfuerzo económico de todos los implicados.
Aumentar el número de inscritos a los rallyes debe ser el primer objetivo, ya que ello repercutirá inmediatamente en más ingresos para el organizador, para los proveedores técnicos (neumáticos, equipamiento, etc.) y para todos los que de una u otra forma los necesitan, además de crear más atención por parte de los medios de comunicación. De esta forma, además de mejoras económicas tendríamos también una herramienta más potente para atraer a los patrocinadores, otro de los puntos flacos del certamen. Aunque cierto, parece increíble que con la cantidad de medios audiovisuales que hoy existen (canales de TV nacionales, autonómicos y locales, Internet, etc.), entre todos no seamos capaces de disponer de una buena difusión del campeonato que, a la postre, es la que atrae a los patrocinadores.
Otro punto a resolver para abaratar los costes es eliminar los “monopolios” entre los proveedores del campeonato. Y el ejemplo más claro es el del combustible. Es evidente que el sistema actual de proveedor único en el propio rallye es el mejor en cuanto a seguridad, pero crea un grave problema de coste para los pilotos. La prueba de ello es que ha sido un tema conflictivo desde que se introdujo. Sin embargo, hay alternativas sencillas y menos costosas sin que ello repercuta en la seguridad.
Podría hablar de muchas otras cosas que creo que deben cambiar, pero lo que está claro es que, igual que el gobierno de un país debe aplicar medidas drásticas en época de crisis, el automovilismo deportivo español debe ser capaz de adaptarse a la realidad actual y ello no será posible sin el esfuerzo de todos. Y todos significa eso: TODOS.
¡Nos vemos en Llanes!

Esta es la sensación que me invade cuando pienso en el Campeonato de España de Rallyes en las últimas semanas. En primer lugar, por la multitud de problemas que hemos tenido en el Equipo Skoda Rallyes, que nos han arruinado la primera mitad de temporada, y que debemos resolver inmediatamente.
Los primeros rallyes del Campeonato de España de este año a los que he asistido, Canarias, Cantabria y Rías Baixas, me han permitido revivir un hecho del que a veces nos olvidamos un poco: el contacto con la afición.
Han pasado ya las fiestas navideñas y varias semanas desde el final del Campeonato de España de Rallyes 2010 y creo que es el momento de hacer una reflexión sobre la actuación del Equipo Škoda Rallyes en el mismo. Y la conclusión no puede ser otra que el título nacional de pilotos conseguido por Alberto Hevia se debe a una excelente temporada, que me permitiré resumir prueba por prueba:
Nos encontramos a una prueba del final y el Campeonato de España de Rallyes 2010 ya ha tenido su desenlace, con Alberto Hevia y Alberto Iglesias coronados campeones con su Skoda Fabia S2000. Un campeonato que, a falta del Rallye RACE – Comunidad de Madrid, ha sido, en mi modesta opinión, bueno para los tiempos que corren.
Es de sobra conocido que el deportista de élite debe contar siempre, además de con su talento y su trabajo, con un buen equipo que le arrope. Y en el caso de los rallyes, esto no es una excepción sino una regla de obligado cumplimiento.![_K2J0335 [1600x1200] _K2J0335 [1600x1200]](http://www.skodarallyes.es/blog/wp-content/uploads/2010/10/K2J0335-1600x1200-300x200.jpg)
Con esta expresión u otras similares nos pasamos mucho tiempo intentando justificar muchas de las vicisitudes de nuestra vida, sin pararnos a pensar muchas veces porque nos ocurren.
Si bien es de sobra conocido que en Galicia hay una gran afición a los rallyes, creo que es de justicia resaltar también la excelente labor llevada a cabo por los organizadores de las tres pruebas gallegas del Campeonato de España. Porqué hay que ser muy valiente en los tiempos que corren para sacar adelante una prueba del certamen nacional, que precisa de unos presupuestos elevados y muy difíciles de conseguir con la ya famosa crisis que nos afecta en los últimos tiempos.
Es con esta expresión con la que a veces nos referimos a los neumáticos, un elemento básico en la competición automovilística, al ser el que proporciona el contacto del vehículo con el suelo, con todo lo que ello conlleva en cuanto a motricidad, frenada y agarre.
En la segunda mitad de los ’70 yo acudía anualmente a la Carrera en Cuesta al Montseny, única valedera para el Campeonato de Europa de Montaña que se celebraba en nuestro país, y donde veíamos coches de competición inexistentes en aquellos tiempos en España. Allí vi por primera vez un coche Škoda de competición, el 130 RS, que competía por la victoria en el Grupo 2. Esto era “casi en la prehistoria”, y sólo los más veteranos lo recordarán.

