No sería justo hablar de los éxitos de Berti Hevia sin hablar de Alberto Iglesias Pin, su fiel copiloto desde hace bastantes años. Pin tiene, sin ninguna duda, gran parte de la “culpa” de esos triunfos.
Probablemente será por mi pasado como copiloto, pero sigo pensando que sigue siendo un personaje bastante desconocido por el gran público. A pesar de que nombres como Luis Moya, Marc Martí y muchos otros han hecho que la figura del copiloto se empiece a conocer un poco en nuestro país, pienso que sigue siendo necesario reivindicar aún más el trabajo hecho desde el asiento de la derecha.
Desde mi punto de vista, la definición del trabajo del copiloto sería la de ocuparse de todo lo necesario para que el piloto deba pensar sólo en conducir. Esto abarca muchísimos aspectos, desde planificar el rallye y sus reconocimientos hasta la lectura e interpretación del road book, pasando por la que, sin duda, es la parte más importante de su trabajo: “cantar” las notas.
Dependiendo de la envergadura del equipo, el copiloto tendrá más o menos trabajo previo al rallye, con la inscripción al mismo, la reserva de hoteles y billetes, la recopilación de toda la información de la prueba, el cálculo de los consumos del coche, etc. Como digo, si estamos en un equipo grande, seguramente habrá personal que se ocupe de estas labores, de las que librará al copiloto.
Una vez obtenido el imprescindible “road book” o libro de ruta, llegan los reconocimientos, donde el piloto dictará las notas al copiloto, que deberá escribirlas clara y rápidamente, para posteriormente “cantárselas” al piloto y repasarlas al mismo tiempo. Con sólo tres pasadas por tramo autorizadas en el Campeonato de España de Rallyes, esta tarea es muy importante y complicada.
También hay que ocuparse de las verificaciones administrativas, donde el copiloto debe estar seguro de disponer de todos los documentos (licencias, documentos personales, recibo del pago de la inscripción, etc.), que deberá presentar obligatoriamente para poder realizar las verificaciones técnicas y participar en el rallye.
Una vez todo esto se ha realizado, ya nos montamos en el coche para el shakedown, la prueba del vehículo de competición en condiciones de carrera. Tras esto, las verificaciones técnicas y la ceremonia de salida y ya estamos en carrera.
Y esa es la hora de la verdad, con cinco elementos básicos a controlar: carnet de ruta, “road book”, notas, “trip” y cronómetro. Con estas herramientas deberemos trabajar durante el rallye para ser más rápidos que nuestros rivales.
El carnet de ruta es el documento que permite al copiloto saber el momento teórico en que debe pasar cada control y en él que los distintos comisarios de carrera van anotando las horas de paso reales por cada punto. Si por cualquier motivo entramos en un control fuera de tiempo, quedará reflejado en el carnet de ruta y se nos aplicará la correspondiente penalización. Así pues, es importantísimo llevar bien este punto, ya que ganar segundos en un tramo cronometrado es muy difícil y perderlos por un error en un control muy fácil. Por supuesto, la pérdida de este documento durante el rallye significaría nuestra exclusión automática del rallye.
Con la ayuda del cronómetro sabremos cuando debemos pasar los distintos controles, además de poder comprobar el tiempo empleado en los distintos tramos cronometrados.
El “road book” o libro de ruta incluye todo el recorrido del rallye detallado mediante croquis, distancias totales y parciales y cualquier otra información que ayude a seguir el itinerario. Es obligatorio seguirlo, ya que pasar por cualquier ruta distinta a la que refleja el “road book” significará una penalización, que puede llegar a la exclusión del rallye. En los rallyes actuales este tema es especialmente importante, ya que todos los vehículos participantes van equipados con un GPS de seguimiento, a través del cual la organización del rallye sabe en que lugar exacto se encuentra un vehículo en todo momento.
Un elemento complementario del road book es el “trip”, un aparato electrónico que nos marca con total exactitud las distancias reales que vamos recorriendo, indicándonos además la velocidad y la distancia que nos queda hasta el siguiente punto.
Y llegamos al asunto donde el copiloto más debe mostrar sus cualidades: las
notas. No existe una regla de cómo deben ser unas notas, pero lo importante es que describan con el mayor detalle posible las características del tramo cronometrado. Como digo las notas son un tema muy personal, y cada piloto las hace a su manera. Dada la gran velocidad a la que se va por un tramo, deben ser fáciles de entender por parte del piloto pero también fáciles de “cantar” por parte del copiloto, evitando palabras largas y complicadas. Las notas nos dirán la distancia entre cada curva, el sentido de la curva (izquierda o derecha), el grado de giro, que hay muchas maneras de describir ya sea con números en distintas escalas (por ejemplo, 1 para las más lentas y 10 para las más rápidas) o con descripción (lenta, media, buena, rápida, …). También debemos indicar si la curva es corta o larga, anotaciones de trazada (los famosos “ras” o “sasar” de Luis Moya se refieren a esto), si hay frenadas fuertes, rasantes, etc., en resumen, toda la información que nos permita ir más rápidos y, sobre todo, seguros.
El copiloto anota también elementos de referencia (señales, de tráfico, hitos kilométricos, casas, etc.), que no indica al piloto, pero que le sirven para situarse en todo momento dentro del tramo y para poder “recuperar” las notas en caso de pérdida en algún punto del tramo.
Habréis observado que siempre hablo de “cantar” las notas, y esto se refiere a que la entonación y musicalidad con las que el copiloto anuncie las notas son las que crearan el ritmo al piloto. Y este es otro punto importantísimo del trabajo del copiloto, darse cuenta en todo momento si el ritmo es bueno, si el piloto “va pasado” o “se está durmiendo” y darle a las notas la entonación que se necesite en cada momento. Esto es básico sobre todo en tramos largos y con cambios de ritmo, ya que es donde podremos marcar las mayores diferencias respecto a nuestros rivales.
Como veréis, llevo mucho rato escribiendo sobre el copiloto, y no os he contado más que las grandes líneas de su trabajo, intenso y complejo, pero casi siempre a la sombra del piloto.
Es por esto que os pido que cuando veáis un triunfo de Berti penséis que a su lado está Pin, metódico y discreto, que ha tenido mucho que ver en el mismo.




Muy buen articulo sobre el copiloto, muchas veces carecen de reconocimiento con todo el trabajo que hacen.
Gracias. Espero que este artículo contribuya a que se reconozca un poco más su trabajo.
Un saludo.
Un reportaje muy bueno, y merecido para aquellos que estan un poco “a la sombra” de los pilotos que son mas “fotografiados” que los Copi. Me ha gustado!. Saludos de Jesus Aranda…algun dia Copi!, o para eso me preparo….Suerte para el 2009 y que el 2010 se el año “verde” de Berti y Pin
Gracias. Espero verte algún dia como copiloto en algún rallye.
El copi es de largo una figura k la mayor parte desconocen,a no ser los k sabemos cual es su trabajo,por norma mas que el del piloto.Sin embargo los k tenemos nociones un poco amplias de automovilismo,k no saber,no se sabe nunca,por que en este deporte cada dia se aprende algo.Magnifico reportaje para k la aficion vaya sabiendo un poco la importancia k tienen los chicos k van a la derecha.Saludos para todos los copis.Suerte en l COSTA BRAVA.Desde ASTURIAS con amor.