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LLANES, UN LUGAR MARAVILLOSO

Martes, 22 de Septiembre 2009

BERTI HEVIA 6A pesar de que el Rallye Villa de Llanes casi nunca me ha proporcionado buenos resultados deportivos, tengo una especial predilección por esta prueba.

Espero que este año el rallye sea también interesante y poder asistir a una nueva demostración de Berti y Pin, que con el Škoda Fabia S2000 han ya mostrado sobradamente su calidad en Ferrol y Príncipe de Asturias, y que el Sábado por la noche podamos brindar por una nueva victoria.

No sé si será por sus espectaculares y difíciles tramos, por la belleza de la población costera asturiana, por la amabilidad de la gente de la escudería o por una mezcla de todas estas cosas, pero el Rallye de Llanes siempre lo recuerdo con mucho cariño.

Los tramos son difíciles, y a pesar de que muchos han sido nuevamente asfaltados desde la época en que yo corría el rallye y seguramente patinan menos, sus técnicos trazados siguen siendo muy exigentes para pilotos, copilotos y máquinas

Hay un tramo que se hacía en los rallyes de Llanes de los ochenta y que ahora desafortunadamente ya no se hace, que yo considero uno de los mejores que he hecho en todos mis rallyes: MOANDI. Un tramo bastante largo, unos veinte kilómetros, muchos de ellos en subida, para unos últimos cuatro o cinco kilómetros de una bajada espeluznante. Como en los ochenta el rallye de Llanes se hacia en primavera, la vegetación estaba exuberante y tenías la sensación de correr por dentro de una “manguera”. Si además tenemos en cuenta que a poca distancia de su inicio podíamos comer en el restaurante de Alfonso en Sevares, la combinación era perfecta.

De los tramos que se hacen actualmente, Nueva – Labra es también muy bonito, con la espectacular primera frenada de la bajada, dónde después de coronar el alto hay una larga recta que finaliza en una izquierda lenta, en la que si te sales “vas directamente al infierno”, ya que el barranco allí es brutal.

Carmen – Torre es otro de los tramos que aunque ahora es como una “autopista”, en los ochenta patinaba tanto que casi te caías andando. Como anécdota, una vez con Josep Alsina y el R5 GT Turbo, en la asistencia se equivocaron y nos montaron un slick en la delantera izquierda y un mixto en la derecha, ¡y no nos enteramos!, de tanto como patinaba el tramo.

Los tramos más cercanos a Llanes (Cardoso, Río de las Cabras, Arangas, Narganes y Noriega) también tenían su miga, y la cantidad de público que se concentraba en la última izquierda de Cardoso era bestial. Recuerdo en el año ’91, corriendo con Arqué, que tuve que bajarme del coche a final de tramo y ayudar a la Guardia Civil a “desatascar” la carretera para poder llegar al siguiente control sin penalizar.

En fin, buenos recuerdos de un rallye que espero que siga por mucho tiempo, ya que aparte de la propia carrera, la visita a Llanes es siempre un placer. Un rallye que probablemente nunca habría sido lo que es sin la “cabezonería” de Jesús Manuel Peña, cuyo equipo, con Teresa al frente, ha sabido recoger el testigo y seguir haciendo una buena prueba tras su desaparición. ¡Peña, un abrazo, donde quiera que estés!.

Como os decía al principio, deportivamente Llanes me ha dado pocas alegrías, pero aún así el “solomillo al cabrales” del Hotel San Angel, las noches entrenando los tramos llenas de público, la victoria de Mía Bardolet con el Astra en el ‘93 y muchos otros recuerdos emotivos hacen de este un rallye muy especial para mi.

Como deseo que lo sea para Berti y Pin, que espero que puedan inscribir la primera victoria de un Škoda Fabia S2000 en el palmarés de esta prueba emotiva y entrañable.

¡Nos vemos en Llanes!

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